Capítulo 33. El escudo humano.
Valentina retrocedió por puro instinto animal. El terror le secó la boca por completo.
Renzo estaba ahí. No entendía qué había pasado y por qué estaba allí.
¿Será que Renzo venía a enfrentarse con ese hombre?, pensó. Sus rodillas temblaron. El viento helado de la madrugada le golpeó la cara. Hacía mucho frío. Estaba descalza sobre la grava blanca. Las piedras le lastimaban las plantas de los pies. Le dolía la cicatriz de la pierna.
Renzo no se detuvo. Caminó directo hacia ella. Sus botas negras