Capítulo 34. No va a haber divorcio.
Renzo soltó la cintura de Valentina. Dio tres pasos rápidos. Subió las escaleras de piedra. Quedó cara a cara con su padre.
Estiró el brazo derecho. Agarró a su padre por la solapa del abrigo negro.
Los guardias se movieron. Dieron un paso al frente.
Marco se interpuso. El jefe de seguridad levantó la mano derecha. No sacó armas. Solo los miró fijo a los ojos. Los guardias se detuvieron de inmediato. No iban a pelear contra el heredero.
Vittorio respiraba muy rápido.
—Llama al banco —exigió R