Capítulo 25. Separados.
El caos se apoderó del pasillo del tercer piso.
Renzo regresó jadeando, guardando su arma reglamentaria con permiso legal de porte, en la sobaquera. Estaba furioso consigo mismo.
—Se escapó —dijo, entrando a la habitación donde Massimo ya había desbloqueado la puerta—. Se metió en las escaleras de servicio y bajó al sótano. Mis hombres están peinando el perímetro, pero esa mujer conoce las salidas; al parecer estudió los planos.
Massimo asintió, con la mandíbula tensa. Su traje gris estaba arr