Capítulo 22. La esposa fantasma.
Las luces de la costa brillaban a lo lejos.
Taormina. La civilización. La cuenta regresiva había comenzado.
El yate fondeó a un kilómetro de la costa siciliana. El sonido profundo de los motores se apagó por completo. El silencio de la noche lo cubrió todo.
Valentina estaba tumbada en las colchonetas blancas de la cubierta superior. Llevaba un vestido negro de seda fina. El viento frío le rozaba las piernas desnudas.
Renzo subió las escaleras de madera. Llevaba dos copas de cristal con vino tin