Capítulo 20. El secreto a voces.
La mansión Carusso se había convertido en un mausoleo silencioso.
Hacía dos semanas, en un ataque de paranoia, Clara había despedido a todo el personal fijo. "Espían", había dicho. "No quiero a nadie husmeando en mi embarazo". Ahora, un equipo de limpieza externo venía dos veces por semana, bajo estricta vigilancia, y una chef dejaba comidas preparadas los lunes.
El resto del tiempo, la casa era un escenario vacío para tres actores.
Diana, con siete meses de embarazo, era la única que quedaba.