Capítulo 104. La ratonera.
Massimo y Diana entraron corriendo en la cocina. Massimo cerró la puerta de madera y echó el cerrojo, aunque sabía que esa madera no pararía una bala.
—¡Sube! —gritó Massimo—. ¡Ve a la ventana del dormitorio de Alessandro! Desde allí tienes mejor ángulo.
—¿Y tú? —preguntó Diana, agarrando la caja de cartuchos de la escopeta.
—Yo me quedo aquí abajo. Cubro la entrada principal.
Diana no discutió. Subió las escaleras de dos en dos, con la escopeta Benelli golpeándole la espalda.
Massimo volcó la