Capítulo 105. Ayuda inesperada.
Dos mercenarios entraron por el humo, con las máscaras de gas puestas y los láseres rojos de sus armas buscando objetivos.
Massimo empujó a Diana detrás de la pared del pasillo.
—¡Entra al sótano! —le gritó—. ¡Yo los freno!
—¡No te dejo! —gritó ella.
Diana se asomó por la esquina y disparó la escopeta sin apuntar. El disparo le dio al marco de la puerta, haciendo que los mercenarios retrocedieran un paso.
Massimo aprovechó la distracción. Sacó su pistola y disparó dos veces. Le dio a uno de los