Annabel aprovechó de bañarse y dejó salir el agua helada, necesitaba una ducha fría después del encuentro que tuvo con su novio. Sentía que su prometido estaba diferente… más cercano, más protector, más apasionado, la miraba de manera diferente. Y aunque algo en su interior quería cuestionarlo, se negó. Se sentía diferente pero le gustaba, esa manera en que Leandro la hacía sentir como el centro del universo, la manera de mirarla, lo único que importaba era esa sensación de ser amada y cuidada.