Los días pasaron y al fin dieron de alta a Lissandro. Leandro se encargó de llevarlo a casa, acompañado de Luz. El gemelo caminaba aún con cierta rigidez, el dolor de sus costillas y la venda en la cabeza recordándole cada segundo el accidente y el vacío en su memoria.
Durante su ausencia, Leandro había aprovechado cada detalle. Como Anna jamás había cambiado la clave de su departamento, entró sin problemas y trasladó todo lo que tenia Lissandro en su departamento: la ropa que allí guardaba, l