Leandro le acarició la frente con suavidad, adoptando un tono lleno de falsa ternura.
—Amor… te pegaste en la cabeza. Te hicieron un TAC, y me dijeron que podías olvidar cosas. Hace cuatro meses supe que tenía un gemelo. Mis padres lo enviaron a vivir al extranjero cuando éramos muy chicos, y lo trajeron de vuelta. Su nombre es Lissandro. Apenas llegó, no te agradó… dijiste que era como la versión malvada de tu perfecto novio.
Anna lo miró con los ojos abiertos de par en par, sintiendo un vacío