Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche había caído pesada sobre la casa junto al mar.
Adentro, la luz era tenue; afuera, el oleaje marcaba un latido constante. Anna dormía acurrucada contra el pecho de Lissandro; sus respiraciones se sincronizaban en el silencio seguro de la casa que, por unas horas, parecía suya.
Un disparo rompió la calma como un cuchillo. Luego otro y otr







