Agatha conducía de noche. Los días habían pasado desde que volvió cn Leandro, su relación estaba mejor que nunca, ya sin miedos, sin trancas, eran felices viviendo su amor. el auto de ella corría por la ciudad a toda velocidad hasta llegar a un galpón. Apenas se estacionó, un mensaje de Leandro llegó a su celular:
Leandro:
—¿Qué prefieres para cenar, comida italiana o comida china?
Agatha sonrió.
Agatha:
—Prefiero comida italiana… contigo de postre.
Leandro:
—Puedes comerte el postre primero