Mundo ficciónIniciar sesiónLas lágrimas rodaban libres por el rostro de Camelia, sus ojos se movían inquietos mirando en todas direcciones, mientras ella se estremecía como una hoja debajo del brazo del Ariel Rhys que trataba infructuosamente de inculcarle seguridad
—Lamentablemente sí, señorita Camelia. Esa es la ley y no puedo hacer mucho al respecto —le dijo con pesar Oliver, mirando a Ariel que apretaba la mandíbula furioso—. Deber&aacut






