Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de las palabras del agente de policía, se hizo un gran silencio en la sala. Solo era roto por los sollozos de Camelia, que se abrazaba a sus rodillas sin dejar de llorar en una silla. Los demás presentes se quedaron mirando al suelo, sin saber qué decir.
Ariel Rhys intentó consolarla, pero sus palabras no parecían tener ningún efecto. Camelia seguía llorando, desconsolada. Los demás presentes se sentían incómodos, sin saber cómo reaccionar. Algunos miraban a Camelia






