Mundo ficciónIniciar sesiónIsrael, ahora molesto, amenazó a Leandro, haciéndolo retroceder. En ese momento, algo en sus miradas había cambiado, y ambos hombres enfrentaron a Leandro, cubriendo la visión de la aterrada Camelia, que estaba aferrada al portero Octavio, sintiendo que era el único que le creía y la defendía.
—Vamos, chicos, ya les dije que nos escondíamos —dijo Leandro con una sonrisa, tratando de parecer convincente—. Camelia, a






