Mundo ficciónIniciar sesiónAriel saltó ante el grito de Camelia, asustado. Jamás la había oído gritar de esa manera, todavía sin percatarse de la presencia de Lucrecia.
—¡Cami, qué agradable sorpresa! —exclamó, realmente feliz de verla—. Me diste un gran susto.—¿Estás seguro de que es agradable y que no interrumpo nada? —preguntó Camelia, celosa, pa






