310. LAS SECUELAS
Camelia dormía profundamente en el trayecto, sumida en una paz artificial gracias al sedante que Ariel había solicitado a la enfermera. A pesar de la férrea oposición del personal médico, que insistía en la necesidad de realizar más pruebas, él estaba determinado a complacer el deseo de su esposa de huir. Y, siendo honesto consigo mismo, también anhelaba escapar de las miradas compasivas de sus familiares que, aunque intentaban disimular, traicionaban sus verdaderos sentimientos.
Como supervivi