311. LA SECRETARIA DE MARLON RHYS
Marlon se quedó pensativo, su mente trabajando a toda velocidad mientras intentaba ayudar a su hermano sin conocer su ubicación exacta. De pronto, una luz se encendió en su memoria: el yate familiar, esa joya tecnológica que había comprado para sus padres.
—Ari, escúchame bien, no llores, necesito que te calmes —intentó hablar serenamente y con firmeza, tratando de calmar a su hermano—. Estás en el yate familiar, ¿verdad? Todo está automatizado. Ve a la consola principal y pide al ingeniero que