Mundo ficciónIniciar sesiónCamélia sigue vociferando en medio del llanto. ¡Sus guardias eran buenísimos, insistieron en revisar la casa, ellos no querían dejarla sola! ¡No querían!
—¿Y qué fue lo que hice? —pregunta furiosa—. ¡No les presté atención porque la abuela dijo que todo estaba bien, y yo los boté de allí! Snif…, snif…, snif… ¿Entiendes por qué es mi culpa, ma






