Mundo ficciónIniciar sesiónCamélia la miró aterrada, pero Lirio siguió hablando. Se había levantado muy temprano y, aprovechando el horario en que sacaban a todos los animales y las caballerías estaban abiertas, fue y ensilló su yegua. Lo cual no podía hacer; se lo había prohibido el doctor porque tenía amenaza de aborto.
—Era muy joven y me sentía invencible —continuó con gran pesar—. No creía que nunca un






