Mundo ficciónIniciar sesiónGerardo mira a su cuñado; puede ver la desesperación y el dolor en sus ojos. Por eso, evitando su mirada suplicante, y con el peso de la mentira aplastando su conciencia, responde:
—Lo siento, Ariel, yo estoy igual que tú. No sé nada. —¡Rayos! ¡¿Cómo diablos nadie supo que Leandro estaba escondido en el apartamento de Cami?! ¿Cómo? ¡Debí negarme al pedido de Marilyn! Estoy seguro de que ella tiene que ver en esto —vocifera Ariel como un demente ante la mirada impotente






