Mundo de ficçãoIniciar sessãoAriel no ha escuchado más de las cosas que sigue explicando su padre. Sus ojos y pensamientos se detuvieron en el aparato que le devolvería a su Camelia. Con nerviosismo, abre la caja y saca un teléfono; lo pone a cargar de inmediato mientras lee las instrucciones. Se sienta anhelante con él delante en la mesa, hasta que ve que carga un poco y lo puede abrir. En ese momento, lo pone a funcionar y un punto en el mapa aparece.
—¡Está en






