Mundo ficciónIniciar sesiónEn la casa de los Rhys, Ariel clamaba aterrado por la ayuda de todos. Félix permanecía a su lado, temiendo que el estado de su amigo empeorara. Su mirada se dirigió al abogado Oliver, quien negaba con la cabeza, visiblemente derrotado. Los brazos de la señora Aurora apretaban el cuerpo tembloroso de su pequeño hijo, sin saber qué más hacer.
—¡Tienen que ayudarme, tienen que ayudarme! —repetía Ariel sin parar, en un






