178. TENDREMOS BODA
Camelia hablaba con la mirada baja y expresión apenada ante su abuela. Estaba completamente sonrojada, sin valor para contarle toda la verdad. Sentía mucha vergüenza de confesarle que fue ella quien se acercó a Ariel y le solicitó aquel favor.
Su abuela la observaba en silencio, antes de extender su mano para acariciarle la mejilla. Camelia, sentada en el suelo frente a ella, apoyaba sus manos en las rodillas de su abuela, quien le acariciaba con cariño el rostro y la cabeza. Había sido ella q