—Claro que no, es solo que tengo que reunirme con un cliente. —Intenta parecer serena, aunque todo su cuerpo tiembla
—Razón aún mayor para quedarte, porque tu cliente soy yo.
—¿Qué? ¿Acaso es una broma?
—¿Crees que vendría desde Italia, solo por una broma?
—Sabes que, muy bien, supongamos que es verdad, que tú eres mi cliente. Dime, ¿qué es lo que buscas?
—A ti... —Reconoce Mariano, y Macarena, puede sentir como su corazón se acelera y todo su cuerpo se tensa.
—¡Ejem! Me refier