Gregory, que caminaba velozmente, se detiene en seco, frente a la puerta de la habitación. Se arregla el traje, respira un par de veces, y finalmente toca la puerta…
Nadie abre, así que instintivamente la fuerza un poco, pero apenas toca la manija, esta gira sin complicación.
—¿Cómo puede ser tan confiada? Ha dejado la puerta sin seguro. —La cuestiona y entra a la habitación, donde de inmediato observa tendida a la mujer sobre la cama.
—Está completamente noqueada. —Se agacha, observa