Hace tiempo no era besada, pero sus labios recordaban el calor de los suyos.
Le permitía tomar su boca con desenfreno, no quería que parara. Todo su cuerpo respondía a ese beso, apasionado y perfecto, que incluso estaba haciendo que se mojara. Ya estaba excitada, sus manos se aferraban a él, para no permitirle irse. Era un beso que ambos necesitaban, que extrañaban. Sin poder detenerse, caminaban sin darse cuenta hacia la playa. Un tropiezo en la arena de parte de la chica, los hicieron cae