Una llamada libera de pensar en sus problemas a Macarena, que tomaba una copa de vino a esa hora de la mañana, después de haber tomado una decisión tan radical en su vida.
—¡Hola!
—Macarena, ¿puedes venir por mí?
—¿Dónde estás?
—En la cárcel distrital.
—¿Qué haces allá?
—Luego te cuento. ¿Puedes venir?
—Sí, en 10 minutos estoy allá. —Cuelga y sale de inmediato en busca de su amiga.
***
Luego de enfrentarse a Santiago, Lucia se toma unos minutos para asimilar lo que ha p