Lucia, que observaba fijamente el techo de su habitación mientras estaba tendida en la cama boca arriba, no dejaba de pensar en todo lo que había sido su vida. Repasaba y repasaba cada momento que vivió al lado de su esposo y su hermana, y solo entonces, se dio cuenta de que siempre hubo señales, pero ella simplemente estaba muy conforme en su mundo mentiras y no quería verlas.
Toc-toc, se escuchan un par de toques en la puerta...
—¡Adelante! —Indica sabiendo que es Gregory.
—¿Quieres