—El investigador también averiguo que Santiago es un apostador empedernido, incluso por eso lo echaron de su trabajo.
—¿¡Qué!?
—¿No lo sabías?
—No... Él me dijo que renuncio para hacerse ayudarme en Rose Green... —Explica sorprendida.
—No fue así. Lo echaron porque tomó dinero de la caja menor sin permiso para pagar sus deudas de juego.
—¿Juego? Pero eso no es posible... Él nunca ha ido a un casino. Que yo sepa no tiene ningún vicio...
—Te equivocas Lu. Es un apostador nato, pe