El amanecer sobre la ciudad tenía un tono grisáceo, como si el cielo mismo estuviera cansado de sostener tantas mentiras.
En el estudio de joyería, el eco de los martillos y el siseo de los sopletes había sido reemplazado por el sonido de la cinta de embalar sellando cajas de madera reforzada.
Seraphina observaba el espacio ahora semivacío, sintiendo una extraña ligereza en el pecho.
Las piezas más valiosas de "Tiempo Recobrado" ya estaban de camino a Florencia, el lugar donde su madre siempre