El zumbido del tráfico nocturno de la ciudad se filtraba de manera amortiguada a través de los cristales del nuevo despacho de Chloe.
Las luces de los rascacielos dibujaban líneas de neón sobre el suelo de madera oscura, pero ella no tenía ojos para el paisaje urbano.
Frente a ella, esparcidas sobre el escritorio, se encontraban las hojas de balance, los contratos de distribución y las proyecciones de mercado de Tiempo Recobrado.
Todo era un éxito absoluto.
La campaña de desprestigio de Arturo