Lucía
Un fuerte dolor me despierta, es como si un camión me hubiese aplastado.
—Cuando yo quiera —dice alargando las palabras, está alcoholizado. Su cuerpo desnudo está a mi lado, su mirada está completamente perdida, puedo oler un puro encendido.
—David…
—Eres mía… mía Lucia, tienes que obedecer a lo que te digo —se escucha demasiado lento para ser David.
Miro mis muñecas y están anudadas, necesito que las libere. Me pongo de pie poco a poco, él vuelve a sujetarme y abraza mi cuerpo apris