Megan
—¿Qué? —dice con un hilo de voz.
—¿Tampoco eso entiendes? —escupe Leo con mala gana
—Basta —digo y se silencia de inmediato—. Leo ha estado conmigo desde siempre, desde que salí de mi casa, él solo ha cuidado de mi y de este bebé… y de su pareja.
Miro a Brenda que tiene un puchero, luego se acerca hasta donde estoy y masajea mis hombros como cada tarde.
—La gente de la que te rodeaste, nosotros… no somos unos traidores —digo con mayor seguridad —. Leo es mi mejor amigo, mi acompañante