POR AURORA
Acaricio el cabello de Maxwell mientras el duerme sobre mi vientre.
Una sonrisa se dibuja en mi rostro por todo lo que ha pasado últimamente, si alguien me hubiera dicho, que mi jefe y yo terminaríamos así, seguramente me hubiera reído en su cara y luego le diría, que ni un millón de años eso pasaría.
Pero quien iba a decir que me terminaría enamorando de este hombre tan amargado.
Maxwell se ha convertido en mi refugio, en mi lugar seguro, ese hueco que sentia en el corazón, ya no se