POR AURORAEstoy recostada en mi cama con la respiración acelerada y mis mejillas empapadas, tratando de tranquilizarme, pero sé que no podré hacerlo.Esto se ha vuelto constante; todas las noches es lo mismo: el recuerdo desgarrador de aquellos días no me deja en paz. Es como si lo volviera a vivir y se siente tan real. Pero basta. Hasta ahora he salido adelante; sé que soy fuerte y, aunque esto me debilita, no me derrumbaré.Así que, sin pensarlo dos veces, me pongo de pie. Aún está oscuro, lo que quiere decir que es de madrugada. Vuelvo los ojos con fastidio, pues sé que ya no podré dormir más. Tomo mi celular y veo la hora: 4:30. Pero lo que me hace sonreír es un mensaje de mi hermano: "Duerme bien, princesa". Con solo esas palabras, él hace que mi corazón se tranquilice. Mi príncipe es lo único que me queda en esta vida y lo amo con todo mi ser; bueno, mi príncipe, Tomás, mi nani y mi mejor amigo. Ellos son los que han logrado llenar mi vida de luz después de tanta oscuridad. Su
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