POR MAXWELL
Miraba a mi ángel quien se encontraba completamente desnuda sobre la cama, hace unos minutos que habíamos regresado al yate.
Miraba la sonrisa coqueta que adornaba su rostro, esa sonrisa que tanto había extrañado.
Estaba de pie frente a la cama deleitándome con lo que tenía frente a mí.
Empecé a desabrochar los botones de mi camisa, uno a uno bajo su atenta mirada.
Lo hacía lento y sin prisa, sabía que esto la estaba torturando, ya que ella quería esto desde que estabamos en el mar,