El certificado de adopción seguía en mi poder, guardado junto al acta en el bolsillo interior de mi chaqueta, como un peso que llevaba conmigo a todas partes. María Pierro. Ahora lo sabía con certeza. Pero también sabía que aquella verdad podía ser peligrosa, no solo para mí, sino también para las personas que me rodeaban. Por eso había decidido guardar silencio, al menos por ahora, hasta entender mejor quién estaba detrás de las amenazas y por qué mi madre adoptiva había huido conmigo.
Los día