Una maravillosa noticia para los Volkov.
A la paciente tuvieron que llevarla a una sala especial para hacerle una tomografía. Necesitaban estar seguros de que no había daño cerebral.
Cuando se necesitó ponerla en una silla de ruedas, su esposo la cargó en sus brazos. Domenica, pudo aspirar la colonia varonil de su marido.
La heredera cerró los ojos recordando su noche de bodas. Esa primera entrega que le dió un placer intenso, desconocido hasta esa madrugada. Dónde se entregó por completo al CEO ruso, y dónde él le susurró tan