Nadie puede dominar a Lenin Volkov.
El magnate quería ignorar a su asistente, en verdad que esa mujer le importaba muy poco, pero todavía existía la posibilidad de que ese niño fuera suyo, así que no lo podía ignorar del todo.
El apuesto empresario tenía que salir a enterarse del contexto.
— Cariño, regreso...
— No, no te vayas, se trata de ella, ¿Cierto? No necesitas esconderme nada. Antes decidí quedarme a tu lado incluso después de enterarme que ella apareció diciendo que está embarazada de ti. Lo enfrentaremos juntos.