Un padre muy sobreprotector.
Esa noche, Serina se terminó de arreglar, ella estaba bellísima en un vestido de diseñador hecho a medida, la falta a cinco dedos de la rodilla de pliegues, la blusa de manga larga muy femenina y un saco a la cintura, la hacían lucir muy elegante.
— Papá, mamá, ya me voy, regreso más tarde.
— ¿A dónde vas señorita? — El CEO Sergey Volkov, había estado ocupado, y no se había enterado de la salida de su hija.
— Oh, iré a cenar a la villa de los Montana.
— ¿Cómo? ¿Pero a qué irías tu all