Un compromiso pactado.
El magnate de los negocios estaba por llevarse a su hija a casa cuando Charles, llegó a verla. El apuesto hombre de ojos miel y cabello rubio, estaba muy mal herido, un enfermero lo empujaba en una silla de ruedas.
— Domenica, ¿Cómo estás? Vine a verte apenas pude, mira, me he roto un pie, lo tengo enyesado...— Más en ese momento Charles, se dió cuenta de la presencia del despiadado CEO Montana, los cabellos de la nuca se le erizaron, había estado evitando encontrarse con su cruel suegro, pero ahora lo tenía justo enfrente de él. — Señor Montana, buenas tardes, lo que pasó...
— Lo que pasó no se va a volver a repetir, jóven Johnson, te vas a alejar de mi hija si es que quieres seguir teniendo algo que heredar. Porque te advierto, si insistes en seguir rondandola, voy a hacer que los Johnson se vayan a la quiebra.
El hombre no jugaba con lo que decía, cumpliría sus palabras de ser necesario. Se sabía que la palabra de ese hombre era ley, y que nunca amenazaba en vano.
— ¡Por favor señor Montana, no me separe de Domenica, yo la quiero...! Sé que piensa que soy un inútil, pero solo necesito algo de tiempo para demostrarle que puedo ser digno de ella.
— Tú no eres más que un vago que vive de la fortuna de sus padres, y no te vas a llevar a mi hija entre los pies. Lo que dije es mi última palabra, ahora no me dejes volver a ver tu cara, o ya sabes lo que te pasará.
— ¡Papá, te lo ruego, yo estoy enamorada de Charles, no nos separes! El solo... El solo te está pidiendo tiempo para demostrarte su valía, no puedes ser tan duro. — Domi, lucía bastante mal físicamente, y su estado empeoraba más al verse tan vulnerable, esa tarde estaba siendo separada de su novio, su compañero de juerga y travesuras.
La mirada felina del padre se oscureció más al ver a su hija angustiada por un tipo que no valía nada. Sus súplicas nunca llegarían al corazón del CEO, su basta experiencia le decía que ese heredero no era adecuado para su princesa.
— Doctor, que preparen todo para trasladar a mi hija a la mansión Montana, que sea rápido, no tengo tiempo para perder.
El padre había ignorado las lágrimas de su jóven y bella hija, también las súplicas de su patético novio, con él no se jugaba, y lo que hacía era por el bien de Domenica.
De regreso a la villa Montana, la madre de Domenica se encargó de que su hija tuviera todas las atenciones, pero la jóven no iba a rendirse tan fácilmente, ella acudió a su bella y elegante madre.
— Mamá, papá ha amenazado a charles para que ya no se acerque más a mi, él quiere casarme, mamá, y yo no quiero casarme aún. Por favor habla con él.
Alina observó por unos momentos a su hija, Domenica tenía sus mismos ojos color violeta, un largo cabello castaño oscuro que terminaba en ondas, Domi, había heredado la belleza de su madre.
— Domi, sabes muy bien que cuando tu padre toma una decisión nada lo hace cambiar de opinión, pero de todas formas hablaré con él, aunque no te prometo nada. — La mujer acomodaba las almohadas para que Domenica se sintiera más cómoda.
— Gracias mamá... pero tienes razón, a papá nadie lo hace cambiar de opinión, creo que esta vez estoy perdida.
(...)
En su despacho el CEO le daba vueltas al asunto, conocía a muchos de los hijos de sus socios, pero ninguno le parecía apropiado para su hija, hasta que de pronto recibió una llamada de un posible socio ruso con el que tenía un negocio en puerta.
— Sergey Volkov, ¿A qué debo el milagro de tu llamada?
— Dorian Montana, es para el asunto del negocio que tenemos hablado, mi hijo Lenin, está en América, precisamente en Nueva York, nos reuniremos contigo mañana mismo si no hay inconveniente.
— Sergey, ¿Tu hijo es soltero, cierto? — Obviamente Dorian y sus hijos ya habían investigado los antecedentes de la familia Volkov, y viceversa, los Volkov, los habían investigado a ellos.
— Lo está, ¿Por qué la pregunta?
— ¿Qué tal tiene el carácter?
— De un estricto que te mueres.
— Entonces para llevar a cabo este negocio tan importante, lo mejor sería que unamos lazos, mi hija menor es soltera, así que... ¿Por qué no los comprometemos?
Del otro lado de la línea el CEO ruso lo estaba meditando, hasta que de pronto se escuchó:
— Esta bien, mañana mismo estaré en América, mientras tanto hablaré con mi hijo. Pero Dorian, debo advertirte que mi hijo... El es demasiado frío y duro, piénsalo mejor antes de comprometer a tu hija con él.
— Es responsable, es tu heredero, y no es un mujeriego, sobre lo estricto y duro... Quizás es lo que mi hija necesita.
Los dos magnates terminaron la llamada, estaba pactado, ambos eran de palabra, así que solamente quedaba que los prometidos se reunieran y se conocieran.
(...)
El CEO ruso apenas cortó la llamada con el poderoso Dorian Montana, llamó a su malhumorado hijo.
— Papá, ¿Qué pasa? ¿Los gerentes generales ya te fueron con el chisme de...?
— Lenin, sé que en todo este tiempo no has querido tener una relación con ninguna mujer, después de tu ruptura con la jóven Ali, pero creo que ya es tiempo de que te cases.
y rehagas tu vida.
— ¿De que hablas, papá? No tengo interés en casarme, eso ya lo sabes.
El CEO ojiazul se llevó dos dedos al tabique de su nariz, otra vez su padre le insistía en que encontrara una mujer para formar una familia.
— Pero a tu madre y a mi nos gustaría verte casado y con una familia, ¿Qué tiene de malo eso? No te puedes quedar para vestir santos de todas formas.
— Lo sé, igual estaba buscando una mujer adecuada para tener a mi hijo, solo que todavía no la había encontrado. — El CEO estaba mirando los papeles que su asistente le había proporcionado sobre la información de varias señoritas de sociedad, más ninguna llenaba sus espectativas.
— Necesitas un hijo para continuar el legado de los Volkov, Lenin, mañana te encontrarás con tu futura esposa.
— !Demonios, eso es demasiado pronto! No quiero casarme con cualquier mujer, la madre de mi hijo debe ser inteligente, destacada y sobresaliente.
— Escucha, ella lo es, Domenica Montana se graduó con honores de su clase de finanzas y administración de empresas, te enviaré el número de teléfono de tu futura esposa, llámala o envíale un mensaje, debes verla mañana mismo, procura que sea en un restaurante a su nivel, es hija de un magnate de los negocios.
— ¿De quién?
— De Dorian Montana.
— ¡¿Me comprometiste con la hija del demonio Montana, papá?!