Solo por Domenica, tengo sentimientos.
Una vez que terminó la llamada con su suegro. El apuesto CEO, fue al comedor para pedir que ya comenzarán a servir la cena.
Para su hijo, algo ligero, una papilla de verduras, y para su esposa un filete. El ruso estaba furioso, pero debía calmar su temperamento o sus dos amores lo notarían de mal humor.
— Ya estamos aquí, sostén a Leo, ¿Sabes? Estoy pensando en lo que sucedió hoy. Estoy tan feliz a tu lado y con nuestro hijo que no puedo imaginarme estar lejos de ninguno. De verdad esper