Cuando un hombre ama de verdad.
El magnate se incorporó, su atlético cuerpo era más alto una cabeza y media que Domenica. Ella admiraba la escultura que tenía en frente, y que podía tocar cuánto quisiera. Tan perfecto, tan atractivo, y algunas veces tan intimidante.
Más sin embargo el hombre no tenía buena cara.
— ¿Estás diciendo que me entregarías así sin más a otra mujer? ¿Tan poco te importo, o que acabamos de hacer el amor?
Domi, se dió cuenta de que su marido la había malinterpretado, y pronto se apresuró a acla