Desde aquella noche en que la crisis casi los rompe, Adrián no dejó nada al azar. No era solo su instinto de CEO; era su necesidad de asegurarse de que Valeria y su hijo estuvieran siempre seguros.
Organizó todo para poder trabajar desde casa tanto como le fuera posible. Reuniones por videollamada, decisiones estratégicas vía conferencias, llamadas permanentes con sus ejecutivos… todo sin alejarse ni un instante de Valeria.
Cada hora libre la aprovechaba para pasar junto a ella: llevando comida