Valeria no buscaba pensar en Adrián.
Simplemente… ocurría.
A veces mientras hablaba con Diego de cosas simples —el médico, el trabajo, planes a corto plazo— su mente se iba a otro lugar. No a recuerdos concretos, sino a sensaciones. A la forma en que alguna vez se sintió vista sin tener que explicarse.
Eso la inquietaba.
—¿Estás conmigo? —preguntó Diego una noche, sin reproche, solo con cansancio honesto.
Valeria parpadeó y asintió.
—Sí… perdón. Estoy un poco distraída.
No era m