CAPÍTULO QUINCE: UNA VERDAD OCULTA.
Alice Collins.
Ya era miércoles, y los días desde mi “nombramiento” como futura esposa habían transcurrido en una mezcla de rutina y ansiedad.
No me quedé en la mansión, como mi padre sugirió. Después de mi nombramiento y de conocer mi oficina, me llevé conmigo los documentos que podía revisar bajo el techo de mi casa. De esta forma, podía trabajar tranquilamente y estar cerca de mis hijos el mayor tiempo posible antes de meterme de lleno en la empresa.
Mi