Astrea caminaba de un lado a otro un tanto intranquila, la noche anterior había llegado tan cansada que no había tenido tiempo para tomar su medicina. Un grave descuido de su parte, desde que se mezcló con los humanos, no había pasado un día en que no hubiera tomado su respectiva dosis. Sin embargo, le quedaba muy poca. Su única opción era su madre, así que no le quedaba de otra que llamarla y pedirle ayuda.
Cada día que pasaba le estaba afectando la cercanía de Kael, su olor cada vez era más