Astrea sentido que volvía a ser la misma chica de diecisiete años, puesto que se sentía completamente rejuvenecida. Las chicas del SPA la trataron como una princesa, le arreglaron las manos y los pies. Depilaron su cuerpo entero, incluyendo su sexo. Aunque casi se muere de la vergüenza cuando una de ellas le pidió que abriera las piernas, y a su memoria llegaron recuerdos de su adolescencia.
—Cuando cumplamos dichoso nos depilaremos toda como una actriz porno —Clarissa había decidido.
—¡Estás l