56. ELLA ESTÁ BIEN
Tras colgar la llamada, el peso del día cae sobre mí como una losa. El cansancio físico y mental es abrumador. Noah insiste en que muchas de mis preocupaciones son autoimpuestas, pero por más que lo intento, no puedo desprenderme de ellas. Son parte de mí, tan arraigadas que forman parte de mi ADN.
Lo único que quiero es llegar al hotel y, aunque sea por un instante, ver a Sophía. Me inquieta no saber cómo fue su salida con Richard, y necesito quitarme al menos esa preocupación de encima. Ademá